Cuando era pequeño escuchaba a los mayores decir: “Don Imprescidible se murió y a nadie le importó”. No entendía aquello. Pero al crecer observando a mi alrededor y a mi mismo reparé en que frecuentemente –casi inconscientemente- creemos que hacemos las cosas mejor que nadie. A menudo pensamos que, sin nosotros, esto o aquello no funcionaría. Facilmente caemos en la tentación de vanagloriarnos en la presunción de que somos insustituibles, irremplazables, necesarios. Pero uno se jubila, lo trasladan o se muere y las cosas siguen funcionando. “A rey muerto otro en su puesto”. Nadie es indispensable (aunque así se sueñe a si mismo) y que cuando un puesto, sea del tipo que sea, queda vacante, de momento lo ocupa otro y se pronto olvida al predecesor.¡Qué ridiculo queda aquel que se piensa “preciso”. Como aquella anciana mujer que habiendo observado durante sus muchos años la precisión matemática, con que todos los días se ponía a cantar su gallo antes de que saliera el sol, llegó a la conclusión de que el canto de su gallo era el que hacía que el sol saliera.
Un día, la anciana riñó con sus vecinos y se trasladó a vivir, con su hermana, a unas cuantas millas de la aldea.
Cuando, al día siguiente, el gallo se puso a cantar, y comenzó a salir el sol por el horizonte, ella se reafirmó en lo que durante tanto tiempo había pensado: “el sol salía donde ella estaba, mientras que la aldea se quedaban a oscuras. ¡Ellos solos se lo habían buscado!”
Le extrañó que sus antiguos vecinos no acudieran jamás a suplicarle que regresara a la aldea con su gallo para recuperar el sol perdido. Pero ella lo atribuyó a la testarudez y estupidez de aquellos ignorantes.
Todos tarde o temprano nos marchamos y el mundo sigue girando; y el sol levantándose cada mañana. Siempre hay alguien que nos releva, que es mejor, más capaz, mas voluntarioso. Nos marchamos con la conciencia del deber cumplido y la satisfacción de haberlo hecho lo mejor que supimos… Sabedores que Don Imprescindible, no es que se muriese sino, que ni tan siquiera llegó a nacer ¡Y que bueno es que así sea!
1 comentarios:
don preciso aun no ha nacido, pero no por ello dejemos de recordar a personas interesantes
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