
Nunca llegan al portal
las figuras del belén.
Los pastores se han quedado
sin las piernas por correr.
No encuentran los Reyes Magos
la estrellita de papel.
Los camellos en el musgo
ya no se pueden mover.
El río de plata sigue
desembocando al revés.
La lavandera del lago
nunca acaba de tender.
Herodes hoy ha encendido
las mismas luces de ayer.
En las montañas la nieve
no se puede deshacer.
La Virgen está esperando
y esperando a San José
La comadrona no llega
y ya empieza a anochecer.
El pastor tampoco viene
con la hierba para el buey.
Los hombres no llegan nunca
a la cueva de Belén.
La Virgen está esperando
y el Niño Jesús también.
Estos sencillos versos, que retrartan el inmovilismo de un nacimiento inanimado, expresan el dram de una humanidad que nunca acaba de llegar al Portal. Dios siempre esperando y los hombres a la de ellos. Dios adentrándose en la entraña de la tierra y nosotros en nuestros enredos, ajenos, lejanos... ¡Ojalá algún día alcancémos el Portal!
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